Hubo un momento en que surgieron los grandes magos
y con ellos el mal perdió casi todo su poder, durante largo tiempo
permanecieron ocultos en los infiernos esperando el momento de volver
a presentar batalla. Durante ese tiempo Akrraheim vivió los años dorados
de paz y harmonía entre pueblos.
Llegó un día en que los pueblos se olvidaron del mal, no podían imaginarse
lo mucho que había prosperado y los bastos ejércitos que se habían
formado bajo sus pies. Aunque dichos ejércitos no iban a participar
hasta más tarde, el plan era otro, no se expondría hasta llegado su
momento. Emisarios bien adiestrados visitarían zonas seleccionadas
dado su bajo nivel cultural donde verter el veneno, una cantidad de
infundías y calumnias sobre otros pueblos. Esa duda se haría mayor
hasta que corriera como una plaga por todo Akrraheim. Pronto muchos
pueblos hasta hacia poco hermanos se peleaban como enemigos poseídos
por un viejo odio. Ni si quiera los grandes magos pudieron frenar
la desconfianza entre los pueblos.
El mal sabe lo frágil que es la paz y lo rápido que se puede convertir
en odio, esa fue su gran estrategia. La guerra entre hermanos era
inevitable, en ella murieron muchos seres y desaparecieron muchas
especies y razas. Ese fue el momento esperado por el mal para soltar
sus ejércitos sobre Akrraheim aprovechando la debilidad de su adversario.
Miles de guerreros salieron de los infiernos poseídos por la sed de
venganza, contenida durante mucho tiempo. Con ellos se desato el caos
y el horror sobre Akrraheim. En poco tiempo cayeron las ciudades y
pueblos más importantes. Finalmente los magos fueron cercados por
los ejércitos del caos y en un viejo ritual se sacrificaron para que
el caos no poseyera sus poderes y así liberaron su magia sobre Akrraheim.
Tras el sacrificio apenas hubo resistencia y la devastación fue total.
Akrraheim es hoy un vasto continente donde sobreviven unos pocos pueblos
que consiguieron salvarse y que ahora tratan de hacerse fuertes para
presentar resistencia a las fuerzas del mal, buscando otros supervivientes
con los que crecer en el sueño de plantarle cara al mal y bajar allí
donde mora para derrotarlo definitivamente.